martes, 31 de julio de 2012

LONDRES 2012. ASÍ NO MERECE LA PENA


De todos es sabido que la estructura del judo competición español se sustenta de los clubes, son los entrenadores particulares y sus clubes los que llevan el peso de la preparación del deportista. Cuando se inicia un ciclo olímpico con aquellos deportistas elegidos, en la reunión anual los responsables federativos nos cuentan que hay dos equipos: el deportista con su entrenador y su grupo de trabajo y la federación. Ambos tienen que ir juntos de la mano para conseguir el objetivo de calificarse para los juegos.

Los años van pasando y el seguimiento para realizar tu trabajo en un campeonato del circuito cuesta según el campeonato, 100 euros o 300 para conseguir la credencial de técnico. Cuando este equipo que va de la mano consigue la calificación para los juegos viene la segunda parte. ¿Qué es lo que necesitas para que el deportista haga un buen papel en los juegos?, te piden la planificación y tu desarrollas tu trabajo. Todo perfecto, esto más o menos funciona. Se acercan las fechas de los juegos y empiezan los problemas. Tu preguntas sobre fechas y horas de salida y llegada, entradas etc y nadie sabe nada. Yo nunca pensé en un principio mas allá de ver los juegos desde la grada y realizar mi trabajo desde allí, pero la experiencia en juegos de otros técnicos y su presión hacen que en Castelldefels aparezca el famoso pase del día o credencial válida solo para que el técnico particular realice sus funciones el día que compita: “mandamos nuestra foto y fotocopia del pasaporte al secretario de la federación”. Todo perfecto, la semana del preolímpico de Madrid los técnicos particulares solicitamos tener una charla con el presidente de la federación española (persona con la cual en cuatro años no he hablado más de 20 segundos) y el técnico nacional masculino contacta con él y la respuesta es que no tiene previsto aparecer. Bueno, esto me pone un poco nervioso pero los responsables federativos allí presentes me tranquilizan diciendo que contemos con esa credencial.

Llega la semana de los juegos, la culminación de cuatro años de duro trabajo y los actos realizados por tu deportista y la federación española te hacen ver la realidad de que tú no te has clasificado para los juegos, ambos te echan de ese famoso equipo que he hablado al principio. El presidente no coge el teléfono, el director técnico de la federación española tampoco; nadie sabe nada de esa famosa credencial. Hablo con el presidente de la federación vasca, que no se con quien habla, y me comenta que esté tranquilo que mañana (por el día del campeonato) todo se arreglará y sino algún competidor me dejara su credencial. Estas palabras me tranquilizan tanto que decido que el día que compite el deportista me voy a pasear por Londres y ver museos.

Llegará septiembre y llamarán a las puertas de los entrenadores y sus clubes para jugar con su sacrificio y trabajo recordándonos que empieza la carrera de Brasil 2016, que nos pongamos las pilas y así volvamos a hinchar el globo de los próximos juegos, pero bajo mi experiencia personal, ASÍ NO MERECE LA PENA.

 Lo que sí merece la pena es el colectivo de judokas y padres del Usurbil, invisibles del club para afuera que sin su sacrificio no hubiera sido posible llegar hasta donde tenía planeado. Muchos utilizando sus vacaciones para ponerse a mi disposición. A todos vosotros gracias y sobre todo por el recibimiento multitudinario de mi llegada el domingo, y por los mensajes recibidos por aquellos que no pudieron asistir, a todos GRACIAS y nos vemos en septiembre.

Esteban Arrillaga Costa